La nueva batalla por los glaciares: Tecnología y datos para anticipar el deshielo
- Desde los datos satelitales hasta modelos de inteligencia artificial capaces de estimar el espesor y volumen de los glaciares, las nuevas herramientas de monitoreo están permitiendo cuantificar con mayor precisión la pérdida de hielo y comprender sus efectos sobre la disponibilidad de agua y los ecosistemas.
- En Chile, el monitoreo de Carbono Negro en zonas de alta montaña también aporta información clave para entender los procesos que afectan a los glaciares andinos.
Los glaciares son uno de los indicadores más visibles de los efectos del cambio climático, y observar cómo retroceden ya no es suficiente. Hoy, la tecnología permite avanzar hacia una medición cada vez más precisa de cuánto hielo se pierde, a qué velocidad ocurre y cuáles podrían ser sus consecuencias en el futuro.
De acuerdo con el World Glacier Monitoring Service (WGMS), los glaciares ubicados fuera de las grandes capas polares han perdido más de 9.000 mil millones de toneladas de masa desde 1975. En Chile, los datos satelitales muestran una pérdida de más de 340 mil hectáreas de superficie glaciar durante las últimas tres décadas, una tendencia que refuerza la necesidad de contar con sistemas de observación permanentes y cada vez más sofisticados.
La evolución de las herramientas de medición está abriendo nuevas posibilidades, a los registros realizados en terreno y las imágenes satelitales se suman actualmente modelos de inteligencia artificial capaces de analizar grandes volúmenes de información y generar estimaciones sobre variables como el espesor y volumen de los glaciares a escala global. Estas tecnologías, combinadas, permiten pasar de identificar visualmente los cambios a cuantificarlos y construir modelos que ayuden a anticipar sus posibles impactos.
“Es imprescindible destacar que los glaciares son reservorios de agua que cumplen un papel relevante en el equilibrio de los ecosistemas y en la disponibilidad hídrica, por lo que conocer su evolución resulta fundamental para proyectar escenarios futuros y diseñar estrategias de adaptación frente al cambio climático” destaca Carlos Saul, Gerente General de AyT, empresa especializada en medición de contaminantes atmosféricos.
Medir lo que ocurre en la alta montaña
En las zonas de alta montaña también existen contaminantes atmosféricos que pueden influir en los procesos de calentamiento y derretimiento de los glaciares, entre ellos destaca el Carbono Negro, un contaminante climático de vida corta que tiene una alta capacidad para absorber radiación solar y contribuir al calentamiento de la atmósfera.
Este fue uno de los temas abordados durante el reciente Black Carbon International Workshop, realizado en Chile durante el primer semestre de este año, que reunió durante dos jornadas a especialistas nacionales e internacionales para compartir conocimientos, experiencias y avances tecnológicos vinculados al monitoreo de este contaminante.
A diferencia del CO₂, que puede permanecer durante décadas o siglos en la atmósfera, el Carbono Negro tiene una permanencia mucho menor; sin embargo, su capacidad de absorción de radiación solar puede generar un impacto significativo en el calentamiento global. Además, forma parte del material particulado fino y se encuentra asociado a efectos adversos para la salud, incluyendo enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Es por eso que, contar con información precisa sobre dónde se genera, cómo se transporta y dónde se deposita el Carbono Negro resulta fundamental. “No podemos gestionar aquello que no somos capaces de medir”, indica el especialista de AyT como una de las premisas que ha marcado el desarrollo de nuevas capacidades de monitoreo, especialmente en territorios sensibles como la alta montaña.
En Chile, el trabajo conjunto entre centros de investigación, universidades, organismos públicos y empresas tecnológicas ha permitido avanzar en esta dirección. Un ejemplo es el trabajo desarrollado por el CETAM de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), que cuenta con años de monitoreo continuo de Carbono Negro en ambientes de alta montaña; trabajo que ha sido apoyado por AyT con instrumentos de medición instalados en los observatorios de alta montaña NUNATAK 1 y 2, destinados al estudio de los glaciares andinos y las condiciones atmosféricas de estos ecosistemas.
La información obtenida en estos puntos permite generar registros de largo plazo sobre las condiciones ambientales de alta montaña y contribuir a una mejor comprensión de los fenómenos atmosféricos que pueden afectar estos territorios. Así, el monitoreo se convierte en una herramienta que conecta la investigación científica con la toma de decisiones ambientales.
La combinación de observación satelital, mediciones en terreno, instrumentos especializados, análisis de datos e inteligencia artificial está configurando una nueva etapa para el estudio de los glaciares. En un país como Chile, que concentra una de las mayores reservas de glaciares de Sudamérica, fortalecer estas capacidades de monitoreo resulta especialmente relevante para generar evidencia, anticipar escenarios y desarrollar estrategias de adaptación frente a un cambio climático que ya está transformando los ecosistemas de montaña.
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