Tensión en Ormuz: El nuevo jaque a la logística
- El escenario geopolítico global se reconfigura a una velocidad que obliga a las empresas a incorporar variables estratégicas en su logística. Las tensiones en Medio Oriente ponen en riesgo directo el suministro energético, mientras que la histórica supremacía de EE.UU. se ve desafiada por el soft power de China, que ejerce su influencia global mediante inversiones clave en tecnología, energía y minería.
Ante la imposibilidad de competir en costos directos, la estrategia de EE.UU. se ha volcado al control de las cadenas de suministro de insumos críticos como tierras raras, litio, cobre y microchips avanzados; un factor que explica las crecientes tensiones en Taiwán, Groenlandia y Sudamérica. En este contexto, la geopolítica ha dejado de ser un asunto puramente diplomático para convertirse en un factor determinante de la competitividad empresarial.
En medio de esta puja de poder, Chile tiene una oportunidad histórica. Al poseer minerales críticos para la transición tecnológica y un gran potencial en energías renovables, el país puede posicionarse como un hub de conectividad estratégico entre Latinoamérica y Asia, atrayendo inversiones de alto valor en tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial.
El desafío, sin duda, es doble: diseñar una estrategia de Estado que navegue con éxito la disputa entre ambos gigantes y, a nivel industrial, consolidar capacidades logísticas y de abastecimiento de clase mundial que den soporte a estas nuevas operaciones. Solo las organizaciones que integren la geopolítica en su planificación estratégica liderarán el futuro de los mercados.
Atentamente,
Jorge Aravena N.
Gerente de Desarrollo Corporativo del Grupo TW
