Un terremoto distinto a los de siempre: ¿Cómo resistirían los edificios frente a la Falla de San Ramón?
- ¿Qué ocurriría con las construcciones de Santiago ante un terremoto originado en la falla de San Ramón? Esa fue la pregunta que buscó abordar una investigación que simuló un sismo de magnitud 6,7 para estudiar sus efectos y analizar la respuesta de las estructuras frente a un evento de estas características.
El escenario corresponde a una primera etapa del trabajo. Inicialmente, el equipo pretendía analizar distintas magnitudes hasta llegar a 7,2, pero la complejidad de las simulaciones llevó a concentrar el estudio en 6,7. De este modo, los resultados obtenidos servirán ahora como base para avanzar hacia eventos mayores durante los próximos años.
José Antonio Abell, ingeniero civil estructural y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), encabezó la investigación y explica que una de las principales particularidades está en la forma que tendría un terremoto originado en esta falla.
“Los movimientos de la falla de San Ramón serían bastante distintos a los que estamos acostumbrados: más intensidad, menos duración y mayor contenido de frecuencia”, señala. Se trata, por lo tanto, de características diferentes a aquellas consideradas habitualmente en el diseño sísmico chileno.
Recrear ese escenario requirió desarrollar el proceso en varias fases. Primero se simuló la ruptura, luego la propagación de las ondas a través de la corteza y, finalmente, se estudió cómo respondían las construcciones. La magnitud de los cálculos hizo indispensable recurrir a computación de alto desempeño y distribuir el procesamiento entre varios equipos conectados entre sí.
¿Qué mostró la simulación sobre los edificios?
Los resultados entregaron una primera conclusión favorable respecto de la seguridad estructural. “El diseño, según los códigos actuales, es seguro, en el sentido que no colapsa la estructura”, sostiene Abell.
Sin embargo, evitar el derrumbe ya no es el único objetivo de la ingeniería sísmica. El académico de la Uandes explica que la profesión busca avanzar hacia la posibilidad de anticipar cuánto daño puede experimentar una edificación y establecer niveles de desempeño frente a determinados terremotos. De hecho, señala que actualmente se trabaja en una norma orientada precisamente a ese propósito.
Alcanzar ese nivel de detalle supone aumentar significativamente la capacidad de análisis. No obstante, en esta investigación, la inteligencia artificial tuvo una participación acotada y se utilizó principalmente como apoyo para procesar e interpretar información, mientras que la computación de alto desempeño fue indispensable para ejecutar los modelos.
En las siguientes etapas, en cambio, el equipo espera darle un papel mayor a la IA para simplificar simulaciones sofisticadas, disminuir su costo computacional y probar distintas configuraciones de diseño. Esto permitiría estudiar con mayor rapidez cómo pequeñas modificaciones pueden influir en el comportamiento de una estructura.
“Es un desafío más grande de lo que nos hemos dado cuenta”, concluye Abell.